martes, 22 de enero de 2013

Fantasmas

 Hacía mucho tiempo que no entraba acá -mucho porque me pasaron muchas cosas-. Generalmente aunque no me ponga a escribir una entrada, suelo cada tanto entrar, a ver otros blogs o a releer mis entradas... Sí, me releo bastante, me pienso otra vez en ese momento desde el presente, evaluo los cambios, me veo en todos los tiempos. Pero tampoco quise eso. Pensaba en entrar y después me preguntaba para qué, cuando quería escribir no tenía ganas o al revés, ya no importa. Ahora tuve ambas y el momento se presta también.  
 Entré y leí mi última entrada, ya la había olvidado, creo que nunca la leí después de haberla escrito. Raro de mí. Se humedecieron mis ojos, no lloré; me estoy proponiendo ser menos llorona. Me trajo a escribir un conjunto de emociones, tan lindas como angustiantes. Porque casi sin querer pensé en ella y la googlé, como ya había hecho alguna vez, me encontré con su Twitter y ahí me puse a ver algunas cosas. Volví a entrar a su descripción de Wikipedia, siempre predecible, que ya había visto...¿por qué de nuevo? no lo sé, pero me encontré con su blog, así que de algo sirvió. Fui a las entradas antiguas ``quiero saber lo que pensaba cuando yo pensaba en ella´´... Y vi sus fotos otra vez, inevitables lágrimas nublando mi vista.
 Todo gira como hace exactamente 1 año. Parece tonto y me siento tonta al pensarlo a veces, pero es tan real. Quizás nunca hubiera fijado mi atención en una autobiografía o en historias de ese tipo, no es lo que busco en un libro. Pero -ya no recuerdo cómo- llegué a esa historia y a ese blog, casi sin pensarlo empecé a leerlo y no pude parar. Era adictivo, pasaba hasta 8 horas seguidas leyendo frente a la pantalla de la computadora. Y me sentí tan hallada. No sé qué pasó dentro de mí pero me dio 1000 giros, me dejó dada vuelta; fue sinceramente un antes y un después en mí. Me sigue sonando tonto ¿lo es? no me importa. 
 En aquel momento estaba atravesando un proceso áspero, aun estoy en él, pero ese tiempo fue tan particular... Y ese libro llegó a mí en el minuto exacto. 
 Es increíble cómo unx mismx puede hacerse tanto daño. Y es muy extraño que hable en primera persona, es la primera vez, pero sí... llego a la conclusión que soy yo misma, quizás lo peor de mí, mi propio fantasma, pero en el fondo soy yo. Creo en que era la única opción, en ciertas oscuridades no hay nada más. 
 Y cuando empezaba a escribir tenía tantas cosas en mente que se me esfumaron fugazmente que ya no sé qué decir... Tal vez no encuentro las palabras. Podría concluir con un ''soy una inconsciente que no se rescata de nada y sigue haciendo pelotudeces'', pero no. Porque aparte de ser eso, también creo que hay muchas otras cosas y más importantes aun, porque son los detonantes de que sea una pelotuda inconsciente a veces. Y como no veo a alguien con ganas de comprenderme voy a hacerme la libro de auto-ayuda y hacer de cuenta que yo sí me entiendo. 
 ¿Cómo explicarlo? A los fantasmas no se los explica, tampoco se los muestra; porque ellos sólo ven a la persona señalada. Aunque quiera mostrarlos el resto no los ven. Creer o reventar decían. Pero ya convivo con ellos. Es increíble cómo vuelven todo el tiempo, cómo nunca se alejan de mí y me sostienen atada. Esta felicidad efímera -de la que hablaba en la entrada anterior- me resulta agotadora a veces y, claramente, no puede ser eterna. Eso lo supe siempre. Cada vez que intenté salir y estuve a punto de lograrlo, o eso creí, algo me bajaba la cabeza de un golpe fuerte y rápido, después escondía la mano. Es desesperante vivir con esa adrenalina, esa persecución constante, sentirse en el foco. Siempre veía una ola más, siempre para voltear el castillito a la re mierda. Y ahí nuevamente creía que nada tenía sentido, entonces me quedaba tirada en la orilla. Ni muy acá ni muy allá, esperando el otro golpe. ¿Para qué moverse tanto, si total iba a alcanzarme y seguía sola? Todo lo que fue felicidad real que creía que era estable fue desapareciendo.
 A veces hay que dar un hondo suspiro y pensar en lo real, lo que necesito. Ya lo hice y lo expresé a quien creí oportuno, necesito volver a aquello a ver si me ayuda a generar un surco lindo -como creí aquella vez, aunque no funcionó-. Noté que abandono todo en el momento en el que más necesito seguir, prometo no hacerlo esta vez, prometo no aflojar. No quiero hundirme otra vez. Quiero salir, de mi casa y de todos lados; yo sé que puedo pero necesito tanto de mi entorno y tengo tan poco. 
 Todo esto vuelve y yo no estoy preparada para tantas atajadas. La verdad es que me siento triste, muy triste. Y sola, en lo profundo de los recovecos más oscuros, a los que más temo. Rodeada de todos mis fantasmas, parados en fila esperando que levante la cabeza para patearme otra vez. Grito y nadie me escucha, o eso parece. Es angustiante, a veces a tal punto que no puedo llorar, o hablar. Eso necesito, hablar. Poner en palabras todas mis emociones y pensamientos, pero me cuesta tanto. Hace mucho que no hablo con alguien de esto... Se siente esa soledad. Siempre las personas que me escucharon fueron Agus y -sobre todo, fundamentalmente- mamá, nadie más, nunca hubo nadie más. Y tantas otras veces la pared. 
 Necesito vomitar, vomitarlo todo. Entender porqué en cada noche de alcohol, cuando mi mente se vuela al inconsciente, sea quien sea que tenga al lado -aunque sea la primera vez que lx veo en mi vida- le cuento toda la situación y lo que generó en mí. Me avergüenza eso y me avergüenza mucho. Quiero dejar de hacerlo pero no puedo controlarlo ya. Necesito poder regularme, decir menos, demostrar menos. Pero me sale así.
 Llanto y nada más, porque ahora como hace 1 año el silencio parece ser la mejor compañía.