Cada día que pasa parece como si fueran dos... pienso en algo que pasó hace 8 días y siento que fueron 3 semanas. O mis días son muy largos o son tantas las cosas que transcurren en cada uno que parecen eternos. Y cada día me doy cuenta que todo sigue latente, tan latente y tan vivo que es indescriptible... me acostumbro tanto a eso, que ya no lo siento. Es algo más en mí, forma parte de mi cabeza, de mi alma y de mi cuerpo. Entonces, la naturalización de esos sentimientos es tal que, hay días en que pienso ``Ya pasó, al fin pasó´´, y pasa algo... Aparecen esos momentos en los que llego al borde, pisando la línea. Siento que me caigo, y ya no me importa. O tal vez me importa mucho. Y pienso y re-pienso ``No, yo no quiero esto para mi vida. Aguantá un poco más´´, pero después creo que no lo vale. Al mismo tiempo en que creo que tengo que levantar toda la basura, creo firmemente en tirarla al aire y que caiga donde caiga. Mi cabeza es una inmensa contradicción.
Siento que cambié mucho en estos últimos meses, y más en las últimas semanas... tal vez donde más fuerte sentí esa transformación. Todxs estamos en constante movimiento y yo no soy la excepción. Cambiamos con nuestro entorno, con lo que nos rodea, con lo que pasa y lo que no, lo que vivimos, lo que escuchamos, lo que vemos... Pero esta vez siento una transformación abismal y radical, en... no se qué. En muchas cosas, no sé especificar qué. Porque miro todo y veo poco.
Muchas veces me siento en un mundo paralelo... en otro, no sé... en uno que lxs otrxs no ven, no sienten. Generalmente, cuando siento in-entendimiento me siento ajena. Y, francamente, pensé tantas veces ``¿Por qué no lo entiende? no es comprender, es entender. Y no lo entiende porque no quiere´´, entre otras cosas... pero también pienso en que es muy complejo todo desde mi perspectiva, creo que desde afuera tampoco lo entendería. Y todo está al extremo: odio al mundo o me odio a mí. Aunque también hay momentos en que pienso que el mundo es hermoso, e intento agarrar muy fuerte esos pensamientos para transformarlos en sentimientos... Pero pasa algo, siempre. No hay un día en que pueda transitar la jornada tranquila, en armonía y haciendo todo lo que quiero o tengo que hacer bien. Sin embargo, hace tanto que no siento felicidad real, que me llene, ganas de reírme a carcajadas, esas ganas de vivir desgarradoras... Se que son risas, las miro y las veo, pero no las siento del todo. Hay una cosita en mí que me pincha constantemente.
Y, como ya cargo con esto hace un tiempo, ya se con qué personas puedo compartirlo y con quienes no. Últimamente, de las personas en las que encontraba más refugio, sentí una especie de golpe... y dolió. Entonces te sentís perdida... porque para las personas en las que creías, ahora, te sentís una carga. Y pensás ``¿para dónde voy?´´.
También es un año en el cual creo que me comprometí con muchas cosas, porque cuando me comprometo estoy o no lo hago. No hay punto medio para mí. Y realmente me gustaría tener tiempo para mirar por la ventana un rato, viendo las nubes pasar, pero no tengo... Y no estoy segura de estar tan entera como para darle a cada espacio su lugar en mi vida y en mí, a estar de lleno como me gustaría. A veces pienso para qué lo hago, para qué sigo cargando con tanto cuando se que no puedo, y, otras tantas, creo que son las razones que me mantienen activa cuando estoy rodeada de tanta oscuridad. Entonces no sé si es algo que está bueno o si no tiene sentido... Pero sigo igual (¡fiel a mis impulsos!).
Siento un crecimiento interior en mí... Me sorprendo a veces. Parece que no todo es tan malo. Y creo que en estos momentos tendría que irme lejos, muy lejos. A una isla o a una montaña, hasta que barra todo el polvo. Pero, a su vez, me pregunto si hacer cosas y estar con personas (que, alegremente, muchas me hacen bien) no es lo que me mantiene viva. Y creo que tal vez es mejor transitar este proceso rodeada de un mundo real, y no en un aislamiento hasta que todo pase... como si le pusiera un ''pausa'' a la vida, o la dejara en ''mute''. Aunque creo que mi cabeza se fue volando hace bastante ya. Me da la sensación de que las personas con las que no hable o no me relacione durante estos tiempos, en un mes ya no van a conocerme. Yo siento muchas veces que tampoco me conosco, me miro y no me re-conosco. Estoy en movimiento constante y veloz, hasta el punto que (me) perturba.
Lo que pensaba que iba a crear otro surco, uno lindo, que iba a sacarme del fondo... en realidad me angustia. Y vuelve ese sentimiento del gran lago de agua y la pizca de aceite, y vuelvo a creer que sé todo y no sé nada. Intento pero salta un tapón que hace que todo caiga a borbotones, entonces me caigo. Y hay días que me siento dormida, dopada, hasta muerta. Como un cacho de masa que se mueve... y simplemente eso. Mi cuerpo está acá y se mueve con lentitud, como puede, pero mi esencia y mi cabeza se encuentran dispersas, volando por los aires.
Pensaba que me conocía tanto, que ya sabía qué venía y cómo actuar frente algunas reacciones o cómo evitar ciertas situaciones... Pero cada día surgen cosas nuevas, y lo que creía saber ya no me sirve. Todo se re-genera momento a momento, cambia día a día. Es un túnel infinito (y no tan bello como la de ``El puente hacia el infinito´´).
Creo que mantengo por algún recoveco de mi ser mis ideas y lo que pretendo y quiero para mi vida... Como para no irse tanto al carajo, ¿no?