Estoy con una emoción constante, no sé si me gusta vivir así. Una pequeña escena o palabra me eriza la piel e inunda mis ojos de lágrimas; incluso una situación ficticia puede hacerme llorar, como si fuese verdadera o fuera yo la protagonista. Aunque este lejos, no me involucre ni me toque de algún modo, me secuestra, se apodera de mi cuerpo y se mete en mí. Es angustia que se mete por los poros. Y es desesperante no poder sacarla, como ahogarte en una pileta donde no hacés pie y estás solx.
En los tiempos cuando pienso que todo va bien, me choco de cara con esos momentos en los que caen balas hasta del cielo, con una rapidez increíble. No puedo contenerme, es como una catarata por dentro y por fuera. Me gustaría tanto poder explicarlo, exponerlo en palabras y que algún/a otrx lo pueda comprender... Porque guardar hace que caiga en el juego vicioso nuevamente, la historia termina en el vomito de lo reprimido. Y necesito sentirme liberada ya.
Tal vez es por esto que últimamente no encuentro un espacio en el cual sentirme completamente cómoda, porque no me muestro del todo, guardo parte de mí. Puede que sólo por temor, al resto, a lo que piensen de la situación o a su no entender, o a mí. Puede que sea temor a mi misma, yo tampoco comprendo todas mis reacciones y quizás por eso no puedo expresarlo. Sólo sé que necesito sacarlo. Por esto disfruto muchas veces un poco superficialmente algunos momentos, porque es eso o nada, y parece ser la mejor opción. También estoy muy bien con las pibas, lo que me hace feliz, aunque sería mejor poder compartir todo, pero esa instancia ya llegará. Me acostumbré a tragar ese aire y cada tanto algún viento, parece que me toca esto, así que cuando puedo disfrutar el momento... por más efímero, no me importa, bienvenido sea.
Hoy -en realidad ayer- en la presentación de los proyectos, en la obra del Nacio, en la parte donde el milico perseguía a la piba y le pegaba (cuando lo vi en el ensayo) se me llenaron los ojos de lágrimas, alguna que otra cayó. Por un momento creí que largaba llanto, pero me contuve. Mejor que nadie me vio. No puedo tener sensibilidad a este punto... era ficción, eran pibxs de mi edad caracterizadxs, no puedo llegar a tal extremo. No fue emoción por la obra, fue dolor por esa escena en particular, fue miedo y desesperación, eso sentí. Y eso fue lo peor, me sentí realmente mal.
A veces no es por la situación en sí, si no porque me recuerda a otras situaciones que viví y se suman todas juntas formando una súper bomba que estalla en mí. En ese momento se me entremezclaron muchas cosas, palabras, imágenes, gritos, pero por sobre todo el episodio en la esq. de Ruta. Creo que de las peores escenas que me tocó vivir, la padecí dolorosamente, la sufrí como si me estuvieran pegando a mí. Pasaron segundos, pasó el momento, pasaron minutos y yo seguía en el cordón de la vereda mirando cada tanto para atrás y llorando con dolor y desesperación porque la vida sea tan mierda, porque la gente que estaba ahí ignoraba lo que pasaba, porque sentía las marcas de ese bastón en mi piel, porque revivía todo -mi mente, mi cuerpo y mi alma-, porque me dolía tanta indiferencia e impunidad, porque sólo quería que alguien me abrazara pero nadie comprendía mi conmoción, porque me sentía sola, porque no podía hacer nada más que llorar y pensar en que los pibes en unos días iban a estar bien. Salimos del lugar de la violencia y en ese taxi yo seguía llorando, porque mi cabeza no paraba de reproducir cosas en todo mi ser y yo no podía pararlas. Pensé tantas posibilidades en ese trayecto, hasta en bajarme ahí o irme a mi casa caminando sola, sólo quería un abrazo de mi mamá porque nada podía calmar el ardor que sentía. Pasó esa noche y el siguiente día y yo seguía llorando, sólo pensando en eso, sin gana alguna de respirar.
Mis emociones logran ahogarme y dejarme abajo. En algunas ocasiones pienso francamente que no soy una persona para vivir en este mundo, no encajo en estas estanterías.
Rescate por favor.