domingo, 25 de marzo de 2012

 Y pasó otro 24... escurriendose como agua entre los dedos y tan pesado como la leve brisa de una tarde de verano. Pero con los mismos sentimientos, el viento golpeando del mismo lado. Y me paro devuelta, con fuerza. Esa fuerza que veo en muchas personas y admiro tanto. Porque creo en eso, en la causa y en el objetivo. 
 En el corto camino que llevo de aprendizaje, viendo a quienes me rondean, con quienes convivo... sigo aprendiendo, construyendo capa por capa. Porque alegremente convivo con personas que me permiten eso y me dan las herramientas necesarias, tengo una casa donde se habla de todo y se que siempre habrá algún espacio para la reflexión.
 Y sigo confirmandome a mi misma que nada es vano y que todo vale, que todo llega y todo queda.
 No me gusta vivir esto como un ''duelo'', como veo que tanta gente lo vive... prefiero elegir otro camino. Por eso sumamos nuestras voces, nuestras ideas y levantamos nuestros puños. Llevamos nuestros gritos al cielo y ponemos en palabras nuestros pensamientos, los funsionamos y hacemos explociones llenas de luces y colores. Ejercitamos nuestra memoria, no el 24 de marzo... todos los días, para que ese ''nunca más'' salga del papel y cobre volúmen, tenga vida y un sentido persistente. 
 Se me entremezclan los sentimientos... no puedo evitar la aceleración del corazón y un par de lágrimas. Siguen latentes las heridas. Pero con una sonrisa sigo dando pasos y digo que no olvido.

 Estrellita, presente.