viernes, 24 de junio de 2011
Qué profunda es la memoria, y a veces, qué tan corta se hace. Todos queremos o querríamos (creo yo) poder tener en nuestra memoria voces, olores, imágenes, frases, palabras, canciones, lugares y personas eternamente... No lo alimentamos, pero sabemos que está ahi, sigue estando intacto...hasta que, un día, nos damos cuenta que esas voces ya pierden sus tonos, esas imágenes se ven confusas, esas palabras ya no están tan claras y esas personas se desvanecen poco a poco. Qué triste es ver eso. Para evitarlo, o revertirlo podemos escuchar esas voces, volver a esos lugares y ver a esas personas, pero si ya nada de eso existe o no está entre nuestras posibilidades escucharlo, verlo o sentirlo, las pequeñas cosas, momentos, recuerdos se van, se los lleva el viento. Me encantaría recordar todo lo que no quiero olvidar eternamente, pero se que no es posible, por eso trato de alimentar esas pequeñas cosas diariamente. Eso sería lo ideal, sucede que ''lo ideal'' suele ser lo poco probable, casi imposible (aunque nada se imposible... o casi nada, pero mejor pensar que nada lo es), bueno, pfts, ¿qué carajo? ¿me pongo a pensar en las ''probabilidades''? no, prefiero crear mis propias probabilidades, bueno, en mis probabilidades también es casi imposible... no se, o tal véz sí, traté de retener ese recuerdo, esa voz, tratando de volver hacia atrás como un ayuda-memoria para recordar con claridad los justos tonos, las justas palabras, las justas imágenes... puede que no todo sea tan justo, aunque, podemos re-crear eso en nuestra memoria todas las veces que querramos, y puede que de esa manera no se pierda del todo... bueno, no se transforme del todo.