martes, 19 de abril de 2011

Tengo el alma hecha pedazos y a partir de aca no me hago cargo de nada.

Mi cabeza hace ¡boom! todo el tiempo, se me cruzan las ideas y las preguntas son como piedras en el medio de un torrencial estado climático. 
Leandro me hizo sentir mejor, le conté a mi hermana la situación que afectó mis emociones de hoy y me hizo bien porque ella ya pasó por esa gran bola de excremento y también hablamos de otra cosa que me marea por la cual también pasó. Entiendo su punto pero sigo sin esclarecer el mío, no se qué hacer, nada, nada, no se nada.
En estas situaciones me nace una especie de enemistad conmigo misma mesclado con un conjunto insoportable de ataques nerviosos y reacciones repentinas.
Ahora sí, voy a hablar del miedo, sabemos tanto de él y a la vez tan poco que, muy contradictorio, ¿no?
¿qué es? ¿porqué está? ¿para qué está? ¿cómo aparece? ¿porqué aparece? ¿de qué sirve? ¿cómo evitarlo? ¿cómo lograr que no nos afecte? ¿cuándo se va? ¿qué hacer para que se vaya? ¿cómo hacerlo? 
Lamento escribir que, no tengo las respuestas a nada de eso. Pensando en todo esto y en otras cosas hoy le dije a Agustina: ''me voy a ir a una isla a decidir qué pienso hacer con mi vida'', la verdad es que eso sería lo que necesito. 
Por muchos momentos y situaciones me siento extraterrestre comparandome con mi ''grupo'' (ese ''grupo'' no existe, si es que alguna vez existió. es una forma de decir/escribir). No es una opinión distinta, es, vos de esta vereda y yo te miro desde enfrente. Te acompaño desde la palabra, pero a la hora de hacer, estás solo. Y al fin y al cabo, todos estamos solos, es un espejismo de grupo para poder sentirse un poco querido.
Sí, tal vés exagere pero en este momento tengo ganas de auto-deprimirme, además de ganas de llorar. Gracias Solana, gracias Leandro, gracias Agustina, gracias Paloma.